Oct 3, 2013

Deportivo Cuenca y Emelec empataron 0-0 con excelente actuacion de Ojeda


Un penal se intuye, no se adivina. Si no es así, por una cuestión de tiempo y espacio, para el arquero es imposible seguir la velocidad del balón y, si hay un buen tiro, detenerlo. Anoche Juan Marcelo Ojeda demostró que además de buenos reflejos tiene desarrollado el sentido de la intuición porque quizá sin esa facultad hubiera sido menos probable que vuele y ataje el esquinado remate de Fernando Gaibor.
Esa fue la jugada (minuto 61) que decantó el resultado en el estadio Alejandro Serrano Aguilar en el empate sin goles entre Deportivo Cuenca y Emelec en una noche de ambiente picante, de atmósfera caliente en la grada y en la cancha, y donde no hubo goles pero si el nivel de intensidad suficiente para sentir que el tiempo pasó más rápido.
El partido se jugó al ritmo de Emelec. Al ritmo del equipo que está absolutamente abocado a ganar el campeonato. El cuadro eléctrico jugó vertical, cuando la estructura de volantes liderada por el paraguayo Fernando Giménez y Enner Valencia percibió que podía hacerlo. Cuando la línea defensiva de Deportivo Cuenca, siempre propensa al error, no tenía adelante al omnipresente Alejandro Frezzotti. Y Emelec también atacó abierto, desplegando la figura de abanico, pero este colectivo no tiene un 10 tipo, y su 9, Denis Stracqualursi, ha perdido la estela del gol.
Derroche
Es un derroche de energía manejar tanto tiempo la pelota y no hacer algo productivo. Deportivo Cuenca, replegado, llegó a ser en realidad más peligroso en los pocos contraataques que construyó en los tres despistes de la defensa de Emelec. Pero un equipo de poco recambio siente más la ausencia de su goleador, y ayer Andrés Rios le hizo falta al cuadro anfitrión. Álex González, Víctor Estupiñán y Javier Charcopa carecieron de efectividad. P
ese al desgaste, el ritmo de Emelec fue trepidante en el curso del segundo tiempo. Entró Fernando Gaibor, a modo de falso 10, y Marcos Caicedo, que ingresó por el seleccionado nacional Enner Valencia, inyectó velocidad. Pero el matiz fue el mismo: Los azules con la pelota, gestando de forma permanente, pero con un 9 fantasma. Consumido por la marca de Argenis Moreira, hombro a hombro mucho más que el argentino.
Ni de penal pudo Emelec. Y gracias a los reflejos de Ojeda, a su intuición, el Cuenca alargó a seis los partidos sin perder de local.
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