Aug 8, 2013

El fútbol me hace feliz, dijo Álex González delantero del Deportivo Cuenca


No es común ver un delantero extremo espigado y con buen dominio del balón. Y mucho menos hacer regates, apilar rivales, ganar la raya y sacar centros venenosos. No salen muchos jugadores así. Pero hoy, Deportivo Cuenca tiene uno: Álex González. González, el juvenil que debutó en primera el pasado viernes ante Liga de Loja, tiene la pinta del “9” tipo, pero él, pese que ha jugado en ese puesto y se “siente bien”, prefiere moverse por los extremos, romper las defensas rivales por las bandas y profundizar el ataque, porque si algo adora en el fútbol es “divertirse con la pelota”.
“Yo soy alto y podría ser centrodelantero, pero me gusta mucho más atacar por las puntas porque tengo buen dominio de balón. Me gustar encarar, tener la pelota en los pies... Es que yo me divierto con la pelota”, sostiene González, de buen físico, fibroso y de largas piernas que cuando están en plena acción forman trancos de gacela difíciles de controlar para el defensor.
Técnica
Mide 1,86, pero elimina rivales con la facilidad de un 10 puro, de un creativo. A González la naturaleza le ha dotado de técnica. Sabe de esto de hacer jueguitos, de descontar rivales con un quiebre de cintura.
Aprendió con la pelota en los pies como la mayoría de los jugadores sudamericanos: en el lastre del barrio, en la vereda. Álex creció en el seno de un hogar de cinco hermanos en el barrio Bella Vista, en Esmeraldas, y su norte siempre estuvo claro: debutar en un equipo de primera división y luego formar parte de la Selección nacional. La primera meta ya está cumplida.
González salió de su casa a los 16 años. Ocurrió luego de que en enero de 2012 un cazatalentos lo vio jugar en un torneo amateur de Esmeraldas con la Academia Deportiva. Era un emisario del Norteamérica de Guayaquil, que lo fichó y lo integró a sus filas de las divisiones formativas. A los cinco meses el empresario Marcos Zambrano lo trajo a probarse en Deportivo Cuenca. González entró a la cancha, se divirtió con la pelota, y fue aceptado enseguida.
“Es duro dejar la familia... extraño mi casa, pero son más fuertes mis ganas de superarme y ser profesional. La pena hay que dajarla atrás. Todo se puede cuando hay talento y ganas”, dice con seguridad Álex, que admira y quiere ser como Thierry Henry. “Él es así: alto pero hábil con la pelota”.
“Álex Quiñónez tiene hoy la responsabilidad de liderar el ataque de un equipo de primera división, pero es un chico con buenas condiciones físicas y técnicas... tiene talento”, opina Vicente Brito, médico del club, mientras que a juicio de Juan Manuel Durán, psicólogo y coordinador de las divisiones formativas, González “tiene una capacidad intelectual alta para la media”, y es un jugador “disciplinado y con personalidad”.
Objetivo
Para Álex, sin embargo, esto apenas comienza, porque debutar en primera sólo ha sido el primer paso. El segundo es más grande, enfatizó durante la entrevista con este Diario: “Quiero ser goleador en la Selección ecuatoriana sub-20... eso quiero”.
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