Oct 4, 2012

D. Cuenca cae otra vez y Soler guarda silencio

Silencio. No hubo ninguna "muerte" ni ninguna crónica, ni menos anuncio alguno. Deportivo Cuenca se derrumbó anoche ante Técnico Universitario y perdió goleado 3-1, pero después del partido Luis Gustavo Soler canceló la rueda de prensa y calló. Intriga. La rueda de prensa se canceló porque el entrenador argentino y los directivos improvisaron una reunión en el camerino tras la impensada derrota ante Técnico. Lo que los hinchas y todos esperaban, de acuerdo a todo lo que se dijo en los últimos 10 días, era el anuncio oficial de la salida de Soler. Pero al rato, Fernando Muñoz, presidente de la comisión de fútbol del club, salió y dijo a los periodistas que no se hablará de nada hasta tomar una determinación. Muñoz lucía apenado. Creció y se propagó el misterio. Periodistas e hinchas montaron guardia al pie de salida externa de D. Cuenca, pero minutos más tarde Soler salió y no dijo nada. Salió callado y se fue callado. No se supo, hasta el cierre de esta edición, lo que el técnico y los directivos hablaron, pero lo que sí se sabe es que resultará imposible que Deportivo Cuenca sume los siete puntos demandados para que el argentino siga siendo el técnico del equipo. Eso en la teoría. Hoy volverán a reunirse. Y lo que más temprano pasó en la cancha fue una locura. Inefable. Impensado. Antes de los 15 minutos de iniciado el encuentro el cuadro morlaco perdía 2-0, un resultado que no estaba en el imaginario de nadie. Pero los errores en un campo de fútbol se pagan caro, y en situaciones como esta mucho más caro. Henry Cangá se resbaló y la historia empezó a terminar en contra de Deportivo Cuenca. Y el sacrificado: Soler. Para la gente el técnico es el que paga los platos rotos. El que, pese a los errores de los jugadores, recibe las “pedradas” y los insultos. Justo o injusto, el error de Cangá provocó el primer gol de Wilfrido Vinces, y con ello el principio del fin. La rienda de D. Cuenca se rompió y Álex Colón hizo trizas su molde defensivo. Por eso llegó el segundo gol, al minuto 13, por Pablo Ochoa, y el tercero, solo 18 minutos después, con otro tremendo disparo de Vinces. 3-0. Las caras largas y los dedos atrapando los mentones arrugados se multiplicaron por decenas. El estadio se inundó de silencio y, en algunos sectores, en la minoría, de colera y hostilidad. En el segundo tiempo no pasó nada más que el descuento de Cangá, ya muy tarde. Pese a los cambios de Pablo Vázquez por Miller Castillo y Julio Angulo por Mike Rodríguez el esfuerzo no dio más que un tanto. 3-1. Final. Silencio y rabia en la grada. Silencio en Luis Soler.
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